La crisis del 29 y la crisis actual
Por: Cesar Gustavo Iriarte Rivas*
Arturo Díaz Almaraz*
José Ángel Tenorio Martínez *
Mucho se ha hablado de la crisis financiera en Estados Unidos, sin embargo, no todos tienen la certeza de cómo comenzó todo este problema que ahora amenaza con desatar quizá la mayor crisis económica en la historia de la humanidad.
¿Porque hablamos de la mayor crisis de la humanidad?, remontémonos un poco a la historia económica mundial, cuando en el año de 1929 estalla la que hasta el momento se consideraba la mayor crisis de la humanidad, en ese entonces, las condiciones eran muy similares a las que en la actualidad prevalece, una de las medidas que en ese entonces implantaba el gobierno estadounidense fue la de bajar las tasas de interés, se da paso a un fuerte proteccionismo, frenando con esto el comercio internacional, esta medida fomentaba que se fortaleciera el consumo interno. Si comparamos la tasa de interés en uno de sus niveles mas bajos en ese entonces y cuando la crisis estaba en su etapa mas critica era de 0.45, en la actualidad la tasa de interés esta por los suelos marcando 0.25.
¿Pero, en realidad que nos dice la tasa de interés?, según el modelo de IS-LM que fue derivado del trabajo de John Maynard Keynes en 1933, nos dice que la tasa de Interés es el precio del dinero. Las personas siempre van a querer sacar provecho de su dinero para obtener mas mediante la tasa de interés, si la ésta es alta, las personas van a preferir tener su dinero en el banco, ya que les va a generar mas dinero que si ese dinero lo tuvieran en sus manos, pero si la es baja, las personas prefieren sacar ese dinero que no está generando grandes ganancias para, que a su manera sacarle mas provecho. Sin embargo, a nivel internacional, que la tasa de interés sea alta significa que grandes cantidades de capital extranjero entrarán a nuestro país como inversión, pero llega un momento en que la ésta es tan baja que surge un fenómeno llamado “trampa de liquidez”, la cual se da como consecuencia de una tasa de interés baja y que los estímulos de la política monetaria para que la tasa de interés se eleve no surten efecto trayendo consigo estancamiento económico. Otro indicador es el desempleo mundial, que en aquel entonces no distaba mucho de lo que en la actualidad es.
En aquel entonces el derrumbe de la bolsa de Nueva York fue consecuencia de la política monetaria llevada a cabo por la Reserva Federal a partir de 1924. El objetivo de esa política monetaria había sido depreciar el dólar para estimular las exportaciones de Estados Unidos y bajar la tasa de interés de tal modo que los capitales fluyeran hacia Europa para que se fortalecieran las monedas que habían quedado debilitadas (la libra esterlina), como consecuencia de los costos asumidos durante la Primera Guerra Mundial.
La baja de la tasa de interés en EE.UU. generó un auge de la bolsa norteamericana que llevó el índice bursátil de 79,8 puntos en 1920 a 260,2 en 1929. En 9 años, la bolsa subió un 226%. La libra esterlina mejoró su cotización frente al dólar, pero no por mejoras en la productividad inglesa, sino por la política expansiva de EE.UU.
En agosto de 1929, los brokers prestaban a pequeños inversionistas más de 2/3 del valor de las acciones que estos compraban. Más de $8.5 mil millones se habían prestado, una cantidad mayor al monto total que estaba circulando en ese momento en los Estados Unidos. Los precios ascendentes de las acciones estimularon a más personas a invertir: esperaban que los precios de las acciones crecerían incluso más. Entonces, la especulación provocó alzas mayores y creó una burbuja económica.
Al comparar el inicio de la crisis del 29 y la crisis actual se puede observar que el denominador común es la política monetaria de la Reserva Federal por que se puede observa que esta, bajó fuertemente la tasa de interés para estimular la economía que había quedado afectada por el ataque terrorista del 11 de Septiembre de 2001.
En la crisis del 29 y la actual la expansión monetaria generó auges bursátiles artificiales, presiones inflacionarias y la depreciación del dólar frente a las otras monedas. Además, tanto en 1927 como en 2004, la Reserva Federal comenzó a revertir la política de bajas tasas de interés para frenar o disminuir la inflación y el auge bursátil.
Al revertir las políticas de bajas tasas de interés en 1927 lo que ocasionó fue una desaceleración de la economía y el índice bursátil empezó a disminuir hasta terminar en masivos retiros de fondos. Al aplicar esta misma política en el 2004 los primero que se vieron afectados fueron los créditos hipotecarios, las famosas hipotecas subprime, dado que en EE.UU. esos créditos son a tasa variable, la gente se encontró con que no podían pagar los préstamos. Las carteras de los bancos perdieron valor y comenzó el efecto desplome derivando en los commodities (instrumentos financieros virtuales).
Las políticas monetarias expansivas que se aplicaron generaron auges artificiales en los mercados financieros. Cuando esas políticas expansivas se tornan peligrosas por las burbujas financieras y las presiones inflacionarias, se empiezan a subir las tasas generando caída de activos, pérdidas patrimoniales, impacto sobre el nivel de actividad económica y crisis financieras.
La situación se tornó crítica ante los precios tan altos, ya que los compradores tenían que ajustarse a los elevados precios mientras la tasa de interés se elevaban y el ritmo de préstamos se mantenía. Los bancos y otros inversionistas habían ideado una serie de instrumentos financieros complejos para recortar las hipotecas y revenderlas mediante empresas que manejan fondos de protección.
Las hipotecas subprime empezaron en 1998, el año en que Wall Street popularizó una innovación financiera que terminó con el monopolio de los bancos en la concesión de préstamos hipotecarios para adquirir propiedades inmobiliarias. La innovación consistía en abrir el juego a todo tipo de inversores externos que, a través de la Bolsa, financiaban con su dinero nuevos préstamos hipotecarios.
Las hipotecas dejaron de ser un negocio local, centrado en torno a los bancos, para convertirse en uno global, en el que los inversores de casi cualquier parte juntaban el dinero para prestar.
¿Porque hablamos de la mayor crisis de la humanidad?, remontémonos un poco a la historia económica mundial, cuando en el año de 1929 estalla la que hasta el momento se consideraba la mayor crisis de la humanidad, en ese entonces, las condiciones eran muy similares a las que en la actualidad prevalece, una de las medidas que en ese entonces implantaba el gobierno estadounidense fue la de bajar las tasas de interés, se da paso a un fuerte proteccionismo, frenando con esto el comercio internacional, esta medida fomentaba que se fortaleciera el consumo interno. Si comparamos la tasa de interés en uno de sus niveles mas bajos en ese entonces y cuando la crisis estaba en su etapa mas critica era de 0.45, en la actualidad la tasa de interés esta por los suelos marcando 0.25.

¿Pero, en realidad que nos dice la tasa de interés?, según el modelo de IS-LM que fue derivado del trabajo de John Maynard Keynes en 1933, nos dice que la tasa de Interés es el precio del dinero. Las personas siempre van a querer sacar provecho de su dinero para obtener mas mediante la tasa de interés, si la ésta es alta, las personas van a preferir tener su dinero en el banco, ya que les va a generar mas dinero que si ese dinero lo tuvieran en sus manos, pero si la es baja, las personas prefieren sacar ese dinero que no está generando grandes ganancias para, que a su manera sacarle mas provecho. Sin embargo, a nivel internacional, que la tasa de interés sea alta significa que grandes cantidades de capital extranjero entrarán a nuestro país como inversión, pero llega un momento en que la ésta es tan baja que surge un fenómeno llamado “trampa de liquidez”, la cual se da como consecuencia de una tasa de interés baja y que los estímulos de la política monetaria para que la tasa de interés se eleve no surten efecto trayendo consigo estancamiento económico. Otro indicador es el desempleo mundial, que en aquel entonces no distaba mucho de lo que en la actualidad es.
En aquel entonces el derrumbe de la bolsa de Nueva York fue consecuencia de la política monetaria llevada a cabo por la Reserva Federal a partir de 1924. El objetivo de esa política monetaria había sido depreciar el dólar para estimular las exportaciones de Estados Unidos y bajar la tasa de interés de tal modo que los capitales fluyeran hacia Europa para que se fortalecieran las monedas que habían quedado debilitadas (la libra esterlina), como consecuencia de los costos asumidos durante la Primera Guerra Mundial.
La baja de la tasa de interés en EE.UU. generó un auge de la bolsa norteamericana que llevó el índice bursátil de 79,8 puntos en 1920 a 260,2 en 1929. En 9 años, la bolsa subió un 226%. La libra esterlina mejoró su cotización frente al dólar, pero no por mejoras en la productividad inglesa, sino por la política expansiva de EE.UU.
En agosto de 1929, los brokers prestaban a pequeños inversionistas más de 2/3 del valor de las acciones que estos compraban. Más de $8.5 mil millones se habían prestado, una cantidad mayor al monto total que estaba circulando en ese momento en los Estados Unidos. Los precios ascendentes de las acciones estimularon a más personas a invertir: esperaban que los precios de las acciones crecerían incluso más. Entonces, la especulación provocó alzas mayores y creó una burbuja económica.
Al comparar el inicio de la crisis del 29 y la crisis actual se puede observar que el denominador común es la política monetaria de la Reserva Federal por que se puede observa que esta, bajó fuertemente la tasa de interés para estimular la economía que había quedado afectada por el ataque terrorista del 11 de Septiembre de 2001.
En la crisis del 29 y la actual la expansión monetaria generó auges bursátiles artificiales, presiones inflacionarias y la depreciación del dólar frente a las otras monedas. Además, tanto en 1927 como en 2004, la Reserva Federal comenzó a revertir la política de bajas tasas de interés para frenar o disminuir la inflación y el auge bursátil.
Al revertir las políticas de bajas tasas de interés en 1927 lo que ocasionó fue una desaceleración de la economía y el índice bursátil empezó a disminuir hasta terminar en masivos retiros de fondos. Al aplicar esta misma política en el 2004 los primero que se vieron afectados fueron los créditos hipotecarios, las famosas hipotecas subprime, dado que en EE.UU. esos créditos son a tasa variable, la gente se encontró con que no podían pagar los préstamos. Las carteras de los bancos perdieron valor y comenzó el efecto desplome derivando en los commodities (instrumentos financieros virtuales).
Las políticas monetarias expansivas que se aplicaron generaron auges artificiales en los mercados financieros. Cuando esas políticas expansivas se tornan peligrosas por las burbujas financieras y las presiones inflacionarias, se empiezan a subir las tasas generando caída de activos, pérdidas patrimoniales, impacto sobre el nivel de actividad económica y crisis financieras.
La situación se tornó crítica ante los precios tan altos, ya que los compradores tenían que ajustarse a los elevados precios mientras la tasa de interés se elevaban y el ritmo de préstamos se mantenía. Los bancos y otros inversionistas habían ideado una serie de instrumentos financieros complejos para recortar las hipotecas y revenderlas mediante empresas que manejan fondos de protección.
Las hipotecas subprime empezaron en 1998, el año en que Wall Street popularizó una innovación financiera que terminó con el monopolio de los bancos en la concesión de préstamos hipotecarios para adquirir propiedades inmobiliarias. La innovación consistía en abrir el juego a todo tipo de inversores externos que, a través de la Bolsa, financiaban con su dinero nuevos préstamos hipotecarios.
Las hipotecas dejaron de ser un negocio local, centrado en torno a los bancos, para convertirse en uno global, en el que los inversores de casi cualquier parte juntaban el dinero para prestar.

Con la llegada de competidores al que hasta entonces había sido caso especial de los bancos, la primera consecuencia fue el abaratamiento de las comisiones y otros gastos. La segunda, que estos nuevos inversores buscarán mejores rendimientos para su dinero. Había llegado el momento de las hipotecas subprime, solicitadas por clientes cuyo nivel de ingresos los hacía demasiado riesgosos como para obtener un crédito tradicional.
El problema vino, como siempre, con la valoración de ese riesgo, en el caso de las propiedades inmobiliarias, la apreciación de este riesgo estaba distorsionada por la creencia de que los precios de las casas nunca habían bajado antes.
Para el inversor que vive en la creencia de que las casas de sus deudores sólo pueden encarecerse, el peor escenario no parece tan terrible: si mi deudor se declara en default, lo que puede pasar es que se venda la casa y recuperar el dinero. Por eso y porque, las tasas estaban bajísimas, decidieron maximizar el rendimiento de sus inversiones financiándolas con deuda en vez de con recursos propios:
Se podía ver que se hacían apuestas de 100 millones de dólares con 1 millón en recursos propios y 99 en deuda. Si el valor de la inversión crecía hasta 101 millones, el inversor había doblado el dinero que puso de su bolsillo.
Si todo va bien (los precios de las casas siguen subiendo), el efecto multiplicador de rendimientos que permite la compra financiada con deuda parece magia. El problema ocurre cuando empieza a ir mal (los compradores de casas se declaran en default en un escenario de caída de precios inmobiliarios). Entonces el efecto multiplicador se ve cuando esa inversión de 100 millones pierda un 1% y se convierta en 99 millones para que eso implique una pérdida del 100% de lo que puso el inversor de su bolsillo.
La creencia extendida de que el mercado inmobiliario estadounidense era una apuesta segura llevó a una gran parte del sistema financiero global a meterse en él. En el verano de 2007, se pensaba que la debacle no se extendería hasta bancos tradicionales como el Citibank, que habían vendido sus hipotecas a otros inversores. Pero después se descubrió que estos bancos también se habían embarrado vendiendo complejas pólizas vinculadas al pago de los préstamos hipotecarios.
Para junio del 2007, se colapsan 2 fondos de protección propiedad de Bear Stearns que habían invertido fuertemente en el mercado del subprime, mientras el año avanzaba, mas bancos se dieron cuenta de que los fondos que se pensaban seguros fueron afectados por las que posteriormente se llamarían “hipotecas tóxicas”. Al mismo tiempo, el creciente número de clausuras ayudo a acelerar la caída de los precios de las viviendas y el número de hipotecas sin pago comenzó a incrementarse.
La Reserva Federal tomo medidas sin precedentes como ayuda para Wall Street, pero aun así las pérdidas fueron significativas, en marzo del 2008 la Reserva Federal ayudó a Bear Stearns a salir de la bancarrota asumiendo compromisos de este último por más de 30 mil millones de dólares y vendiendo estos a JP Morgan Chase a un precio menor.
En Agosto del 2008, el gobierno comenzó a preocuparse ya que los precios de mercado de Fannie Mae y Freddie Mac, empresas muy importantes en el mercado de viviendas auxiliadas por el gobierno, cayeron bruscamente, el 7 de septiembre el gobierno estadounidense anunciaba que las absorbía.
Los eventos comenzaron a suceder rápidamente, el 12 de septiembre funcionarios de gobierno y empresarios se reunieron para platicar acerca de medidas para ayudar a que Lehman Brothers evitara la bancarrota, las pláticas no progresaron y el gobierno se negó a ayudar a Lehman como lo había hecho por Bear. Merrill Lynch que en un principio no se pensaba que estuviera en peligro se vendió al banco de América para evitar un destino similar.
El 16 de septiembre American International Group, un gigante de los seguros se encontraba al borde de la bancarrota por su exposición a instrumentos financieros riesgosos, fue ayudado por la Reserva Federal mediante un acuerdo por 85 mil millones de dólares, la mayor cifra en la historia de la Reserva. Las acciones cayeron cerca de 500 puntos de todas formas
La fuga de capitales en el mercado accionario se detuvo sólo después de que se anunciara un plan de rescate financiero por parte del gobierno. El 18 de Septiembre del 2008, el Secretario del Tesoro Henry Paulson Jr., anunció públicamente la propuesta de rescate que consistía en una ayuda al sector financiero por 700 mil millones de dólares, que le permitiría al gobierno comprar activos tóxicos de los bancos más grandes de la nación estadounidense, un plan cuyo objetivo principal era el de subsanar la situación financiera y restaurar la confianza en el sector financiero.
El congreso más tarde modificaría el plan para añadirle nuevas estructuras para supervisión, donde se establece que el gobierno tomaría parte como socio en las empresas que se sirvieran del rescate. Muchos ciudadanos se mostraron en desacuerdo con que se inyectaran fondos públicos a los bancos de Wall Street, a quienes culpaban por causar la crisis, los legisladores con fuertes creencias en el libre mercado también se mostraron en desacuerdo en que dicho plan se aprobara, ya que según ellos fomentaba la practica del socialismo.
El presidente George Bush alegó con los legisladores para que aprobaran la ley, pero el 29 de Septiembre, la cámara rechazó la propuesta con un grupo de republicanos encabezando la oposición. Las acciones cayeron debido a la caída de las ganancias de Standard and Poor’s, perdiendo casi nueve por ciento, en uno de sus peores días desde 1987.
Las negociaciones comenzaron nuevamente en el Capitolio, se añadieron reducciones de impuestos al plan, entre otros compromisos y cuestiones relevantes, el senado aprobó la nueva versión el 1 de Octubre.
Aunque ya se había aprobado la ley, todavía había incertidumbre sobre si el plan tendría el efecto esperado para sanear la crisis. Algunos economistas pensaron que por lo menos esta medida ofrecería ayuda temporal al problema. Funcionarios del Gobierno estadounidense prometieron incrementar las regulaciones en el sector financiero, cuya estructura era muy diferente a como había sido semanas antes.
Las primeras reacciones no fueron positivas, los bancos de Inglaterra y Europa habían invertido fuertemente en fondos de protección de las hipotecas ofrecidas por Wall Street, las perdidas del sector financiero ocasionaron que muchos bancos Europeos se encontraran en peligro.
Cuando los mercados accionarios de Estados Unidos, Asia y Europa, siguieron cayendo, el 8 de octubre, los bancos centrales de estas naciones tomaron una medida drástica de recorte coordinado a la tasa de interés, donde la Reserva Federal recortó sus dos tasas principales por medio punto.
Este es el final del neoliberalismo como política económica y del papel único del mercado y su de ley ciega como regulador. Se impone el Estado en la economía conduciendo con armonía las actividades de las finanzas y la producción de bienes materiales. La inoperancia del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, deberán ceder su lugar a un Nuevo Orden Económico Mundial y a un Nuevo Orden Financiero Mundial. Se debe renunciar a la especulación como instrumento comercial, tomando en cuenta de que ha sido la causa de la creación de burbujas de valores ficticios, cuya explosión constituye la esencia de la actual crisis.
La única fuente de crecimiento en el corto plazo es el gasto gubernamental. El consumo representa el 72% del PIB, las exportaciones 13% y el gasto del gobierno el 15%. Por ello la necesidad de hacer un programa efectivo y amplio de gasto gubernamental, que es muy probable que mitigue pero no anule el efecto negativo del consumidor. La ausencia de un programa amplio y agresivo, que incluya ideas novedosas, sólo provocará que la depresión sea más profunda y duradera.
El ahorro es una reserva de capital que se puede usar para financiar la inversión, pero en una recesión un mayor ahorro, es decir, un menor consumo, puede hacer aún más grandes los problemas económicos. Ese comportamiento se conoce en economía como la "paradoja del ahorro" y fue planteada por primera vez por John Maynard Keynes. Esta paradoja de keynes se puede observar con los precios de las propiedades inmobiliarias en baja y la crisis desatada, el problema ahora es de confianza. La reputación de fondos y bancos de inversión depende principalmente de que el resto perciba que tiene activos detrás de sus inversiones y no solo deuda. De ahí que en estas épocas se acumule caja y se muestren menos proclives a prestar su dinero, hasta que sepan cuán expuestos están a la crisis.
Cualquier institución que parezca tener una cartera de alto riesgo, aunque tenga suficientes activos para sostenerla, se enfrenta a la doble dificultad de inversores que quieren recuperar su dinero y de prestamistas que les cierran la puerta en la cara. El conservadurismo ha ido tan lejos que está afectando a muchos tomadores de préstamos que sí son fiables lo que, a su vez, daña a toda la economía y agrava los miedos de Wall Street.
* Estudiantes de la maestria en Economía ESE IPN
No hay comentarios:
Publicar un comentario