jueves, 5 de marzo de 2009

LOS ECONOMISTAS OPINAN...

¿Es bueno o malo que el dólar suba?
Por: Cesar Gustavo Iriarte Rivas*


Recuerdo que cuando era niño, mi papá viajó a Estados Unidos en busca del tan ansiado “sueño americano”. Él solía ser el sustento de la familia en moneda nacional, pero cuando comenzó a trabajar allá se convirtió en un sustento en dólares.

A partir de ese momento la familia estaba al tanto de lo que dijeran en las noticias sobre el tipo de cambio, yo era un niño en ese entonces y no me daba cuenta en realidad de lo que significaba que el dólar bajara o subiera, mi mamá solía alegrarse de que el dólar subiera, ya que ella recibiría más pesos la próxima vez que mi padre enviara dólares.

Sin embargo, las fluctuaciones del dólar frente al peso reflejan que tan bien o que tan mal está la situación económica de nuestro país. En un primer momento mi madre recibía más dólares y con ello se veía en posibilidad de comprar lo necesario para la casa, sin embargo, después de un tiempo los precios de los productos importados subían en la misma proporción que subía el dólar. Este último fenómeno se llama devaluación, que es una pérdida del valor de nuestro peso frente al dólar.

Como consecuencia de la devaluación, muchas amas de casa que reciben dinero que sus esposos mandan del extranjero, se sienten beneficiadas porque a la hora de ir a recibirlo, obtienen más de lo esperado. Creo que a muchos que en algún momento hemos recibido esas remesas nos ha pasado lo mismo.

Sin embargo, las devaluaciones implican pérdida del valor de nuestro peso y eso a su vez significa que los precios los productos mexicanos van a bajar en la misma proporción en que se devalúe la moneda. De la misma manera los precios de las mercancías extranjeras que circulan en nuestro país se incrementarán.

¿Pero, con todo lo que hemos dicho hasta entonces que más podemos saber?, supongamos que mi madre en ese entonces ahorraba un poco de lo que mi padre le enviaba para comprar un taxi y de esa manera tener otro ingreso, con lo ultimo que mi padre le había enviado completaba para un taxi del DF con todo y placas. Sin embargo, la devaluación que permitió que mi madre se viera en posibilidades de comprar el taxi, fue la misma que también le quitó la ilusión, ya que el precio del automóvil se disparó (bajo el supuesto de que es un automóvil de importación) y con ello las posibilidades de que mi madre lo adquiriera se desvanecieron.

Seguramente nos preguntemos ¿cómo es que se maneja eso de los tipos de cambio, o quién lo maneja?, pues la autoridad encargada, entre otras cosas, de regular el tipo de cambio es el Banco de México (Banxico), para dicha tarea cuenta con “instrumentos” para frenar los efectos devastadores de las fluctuaciones del dólar sobre nuestra economía. Dichos instrumentos se basan en el tipo de cambio que prevalezca en el país (fijo o flotante). En la actualidad, ante la reciente crisis financiera mundial, Banxico ha establecido un sistema de subastas de dólares para regular las variaciones del tipo de cambio, lo cual ante una economía abierta como la de México es de poca ayuda, ya que los factores externos impactan de manera significativa en la economía.

¿Cómo que México es una economía abierta?, definimos a una economía abierta a aquella que tiene relaciones comerciales con otros países, (importación y exportación de mercancías) el grado de apertura de la economía lo van a determinar la movilidad de mercancías y movilidad migratoria (es decir la gente que viaja de México a Estados Unidos para trabajar). De la misma manera, se dice que México tiene gran apertura ya que está inserto en el Tratado de Libre Comercio de America del Norte (TLCAN), el cual desde sus comienzos de manera ventajosa establece una serie de objetivos declarados que no favorecen a nuestro país, por ejemplo el hecho de que el tratado establece que habrá libre movilidad de mercancías más no de personas, pero como todos sabemos hay gran migración ilegal de mexicanos hacia Estados Unidos.

Otro de los objetivos del TLCAN establece que se deberán promover condiciones de competencia en el área de libre comercio. Para entender este objetivo me gustaría contar una anécdota. Cuando era niño me dediqué a entrenar Tae Kwon Do, ya saben que las mamas siempre andan apuntando a uno en esos deportes con la esperanza de que su niño sea un deportista exitoso y gane mucho dinero, recuerdo que en una ocasión cuando fuimos a una competencia, como yo estaba mas gordito en ese entonces, me tocó competir contra niños mayores que yo, eran niños porque lo decían sus registros, pero mi metro y cuarenta de estatura rogaba piedad ante su metro sesenta y cinco de ellos. Po lo tanto, ya se imaginarán que el resultado de aquella competencia no fue nada favorecedor para mi.

Supongamos que yo represento a México en cuestión de competitividad, y los gigantones representan a Estados Unidos, la desventaja es abrumadora, no es posible que se pretenda tener competitividad entre países que tienen condiciones diferentes.

Por ultimo menciono otro objetivo del TLCAN que me ayudará a aterrizar mi idea, el cual menciona que se eliminarán barreras al comercio, en pocas palabras se refiere a bajar aranceles (impuestos por importar y exportar). Este es un tema muy interesante, ya que el único país que ha bajado sus aranceles es México y lo demás ceteris Paribus (todo lo demás constante).

Estos factores externos influyen de manera importante en una economía abierta como la de México lo que ocasiona que el tipo de cambio sufra variaciones significativas.

Como podemos ver, si estas situaciones afectan el tipo de cambio en nuestro país de manera negativa, los precios de las mercancías mexicanas bajarán sus precios que en un momento se refleja como un incremento de exportaciones, ya que a los países extranjeros les será más barato comprar aquí en México. Sin embargo, las devaluaciones no siempre traen consecuencias buenas, un ejemplo es la mayor crisis en nuestro país en el año de 1994, cuando el peso mexicano perdió el 49 por ciento de su valor ocasionando graves consecuencias sobre la población mexicana y que tuvo sus estragos a nivel Latinoamérica, llamado en ese entonces “el efecto tequila”.

Por otro lado cuando los precios de las mercancías de nuestro país bajan, los productores tendrán en un primer momento mayor demanda, pero a largo plazo el efecto es inverso, lo cual ocasionará que los productores no obtengan ingresos suficientes para reinvertir en la producción y que terminará por afectar la economía nacional. Si a lo anterior le sumamos las implicaciones de los objetivos del TLCAN, pues tenemos que nuestra economía se ve gravemente afectada, ocasionando el deterioro del aparato productivo y generando desempleo.

En las ultimas semanas, el tipo de cambio se ha estado incrementando de manera histórica en este siglo con respecto al peso (aproximadamente 15.50 pesos por dólar) lo cual no es muy alentador para la economía mexicana, el Banco de México ha subastado dólares a diestra y siniestra a precios muy bajos para tratar de apaciguar los efectos.
Lo anterior es consecuencia de la crisis económica que comenzó en el sector financiero de Estados Unidos y que ahora se ha expandido al sector económico, nuestros gobernantes se jactan de que nuestra economía se encuentra preparada para afrontar la crisis, pero sabemos que la situación será muy complicada en el transcurso de los meses venideros (espero que no sean años), y en estas ultimas fechas la preocupación se ha enfocado hacia otro fenómeno propio de las crisis económicas: el desempleo, el cual a su vez desencadena una ola de inseguridad, pero este tema es materia de otro articulo, que en su momento me dedicaré a explicar.
*Estudiante de la maestría en Economía ESE IPN

BAJO LA LUPA POR ALFREDO JALIFE

Bajo la Lupa
Estafa de Stanford: del cártel del Golfo a Castañeda Gutman


Por fin la reguladora de valores bursátiles de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) despertó de su letargo y su ceguera selectiva, y descubrió con 20 años de atraso la estafa del Grupo Financiero Stanford (GFS), con sede en Houston, Texas, por hasta ahora 8 mil millones de dólares, en la que se encuentran implicados mexicanos inversionistas y narcopolíticos.
El fraudulento GFS contaba con un capital por 51 mil millones de dólares y 30 mil clientes en más de 120 países, pero sus operaciones delincuenciales afectaron al sur de Texas, el Caribe y Latinoamérica (Venezuela, México, Perú, Ecuador, Colombia, etcétera).
Paul Waldie, de The Global and Mail (26/2/09), expone que en el consejo de administración del fraudulento GFS aparecen el venezolano Luis Giusti, furibundo neoliberal y anterior presidente de Petróleos de Venezuela SA (que en su época no ganaba dinero), y otro entreguista del petróleo: Jorge Castañeda Gutman, anterior canciller foxiano y quien no necesita presentación por sus recurrentes escándalos locales y globales.
El lavado y la estafa Stanford exhiben varias vertientes a investigar, con mayor ahínco en América Latina, donde hasta las tres cuartas partes de los 8 mil millones de dólares birlados en certificados de depósito habían sido comprados en sus oficinas regionales (The Financial Times, 19/2/09). Según el rotativo británico, en Venezuela se esfumaron 2 mil millones de dólares, debido a la fuga de capitales que huían del socialismo del siglo XXI de Chávez.
Justicia divina: la plutocracia venezolana huyó de Chávez para caer en las garras del neoliberal Castañeda Gutman, miembro del consejo de administración del fraudulento GFS. Castañeda Gutman y algunos aliados locales se han caracterizado por su estéril campaña propagandística de demolición permanente a la efigie de Chávez, quien se ha de estar muriendo de risa: dos de sus peores enemigos, el neoliberal entreguista del petróleo venezolano Luis Giusti y el locuaz ex canciller foxiano Castañeda Gutman, han sido mancillados por el escándalo de la estafa Stanford.
Por alguna razón, los medios anglosajones han insistido en la vertiente del lavado del fraudulento GFS con el cártel del Golfo (The Sunday Times, 22/2/09).
The Houston Chronicle (20/2/09) asevera que las autoridades de Estados Unidos sabían desde hace una década (sic) que el GFS del filántropo y frívolo sir (sic) Allen Stanford operaba en el paraíso fiscal de Antigua (en el Caribe) con los “cárteles de la droga”, jefaturados por Amado Carrillo Fuentes, que habían depositado 3 millones de dólares en 10 cuentas. ¿Solamente 3 millones?
El periódico texano asevera que la conexión del lavado ha pasado a segundo lugar frente a las investigaciones tardías de la reguladora de valores bursátiles SEC. ¡Lástima!
No se entiende la razón por la cual las agencias de investigación de Estados Unidos, delincuenciales y financieras, tardaron más de 10 años en exponer las hazañas de Stanford.
La DEA ha confirmado los lazos potenciales (sic) entre Stanford y los traficantes de droga de América Latina, pero arguye que es muy difícil (sic) probar con documentos un fraude o el lavado. Pues sí: de eso trata la desregulada globalización financiera y la contabilidad invisible en los paraísos fiscales como Antigua.
El problema no son los depósitos ilícitos, sino los paraísos fiscales y su desregulación, es decir, la ausencia absoluta de vigilancia y transparencia.
¿Cómo supieron, entonces, que el cártel del Golfo y Amado Carrillo depositaron 3 millones de dólares en 10 cuentas diferentes en Antigua?
A diferencia de la DEA y la FBI, ¿cómo Ernesto Zedillo; su secretario de Hacienda, el tamaulipeco José Ángel Gurría Treviño, y el gobernador del Banco de México, el cordobista Guillermo Ortiz Martínez, no se enteraron hace 10 años de tales depósitos? ¿No fueron informados por la DEA y la FBI, pese a los vínculos del TLCAN?
Según The Independent (22/2/09), la FBI sabía del lavado de dinero y la conexión con el cártel del Golfo desde hace 20 años. ¡Uf!
Para Wayne Madsen, connotado periodista investigador, Stanford es la bisagra en la maquinaria del lavado de dinero sucio por los servicios de inteligencia de Estados Unidos (Atheo News, 24/2/09). Más allá de la develación del financiamiento electoral a los políticos de ambos partidos de Estados Unidos, Wayne Madsen aduce que las operaciones de GFS, en una extensa red de paraísos fiscales (Antigua, Monserrat, Isla Vírgenes de Estados Unidos, etcétera), surgen como una mala noticia para la CIA, que puede ver interrumpidas sus operaciones de lavado de dinero ilegal. ¿A poco blanquea la CIA?
Tampoco es el momento idóneo para el estallido de la estafa Stanford, posterior al mayor fraude en la historia de la humanidad, perpetrado por el banquero estafador Bernard Madoff.
La agencia española Efe (1/11/08) señala que desde noviembre el gobierno de Chávez había capturado a tres empleados en la rama venezolana de Stanford Bank que se cree eran espías de Estados Unidos. ¿Habrá detonado tal captura el estallido de la estafa Stanford?
Hace dos años (6/3/07), Wayne Madsen había reportado las andanzas de Stanford y sus vínculos texanos con el Grupo Carlyle (conglomerado bushiano de energía y telecomunicaciones del que fue representante el estigmatizado Luis Téllez Kuenzler). Sin tapujos, Madsen vincula al banco texano Stanford con la familia Bush. ¿Será?
Wayne Madsen afirma que Antigua es el principal centro de las actividades del lavado de dinero en el Caribe de la mafia (¡súper-sic!) de israelíes de origen ruso, y coloca la estocada: Stanford, Houston, los bancos en los paraísos fiscales y los estupefacientes conforman el estofado perfecto para otra operación criminal de la familia Bush, ligada a la CIA. ¡Ah, caray!
¿Cuál habrá sido el papel en todo este enjambre fraudulento de varios niveles de Jorge Castañeda Gutman, socio del estafador sir Allen Stanford? Mínimo se deben exponer a la luz pública sus cuentas bancarias locales y foráneas.
Resulta imperativo para el gobierno calderonista panista, que alardea del combate callejero al narcotráfico desde el punto de vista militar, profundizar el escrutinio del lavado de dinero de los cárteles mexicanos en el GFS desde el punto de vista financiero, a nuestro juicio uno de los principales lugares para su abolición.
La PGR debe citar al ex canciller foxiano Castañeda Gutman, con fuertes vínculos con el megaespeculador George Soros, a declarar sobre su colaboración con el estafador sir Allen Stanford, para que ilustre a la nación quiénes fueron sus clientes mexicanos y foráneos por encima de toda sospecha.